Oct 09, 2017

Una “startup” vizcaína patenta un sistema de turbinas que capta energía de las olas

Convertidores de energía procedente de las olas

  • 30.000 euros fue el capital inicial aportado por los tres socios, Iñigo y José Javier Doria y Óscar Villanueva.
  • 0 La ‘startup’ aún está en las primeras fases de desarrollo y todavía no tiene facturación.
  • 700.000 euros estiman necesarios para la fabricación del primer convertidor e iniciar la comercialización.

José Javier Doria junto a Óscar Villanueva e Iñigo Doria muestran el prototipo de su convertidor de energía. :: E. C. José Javier Doria junto a Óscar Villanueva e Iñigo Doria muestran el prototipo de su convertidor de energía. :: E. C.

El convertidor de Arrecife Energy Systems propone aprovechar tanto el oleaje como la fuerza de las corrientes marinas

:: IRATXE BERNAL

Desde el año pasado, frente a la costa de Armintza se cuece la esperanza blanca del futuro energético vasco. Allí está el Bimep, el centro de ensayos donde el Gobierno vasco estudia cómo generar energía aprovechando algo que tenemos tan a mano como las olas del mar. La expectación es máxima y no sólo entre gigantes como Iberdrola y Tecnalia –asociadas en la empresa Oceantec Energy–, que ya trabajan allí. También entre quienes, modestamente, quisieran probar sus ideas para contribuir a aprovechar los recursos propios en la reducción el sobrecoste energético. Ahí están, por ejemplo, Iñigo Doria y Óscar Villanueva, los promotores de Arrecife Energy Systems, una “startup” vizcaína que ha patentado su propio sistema convertidor de energía de olas. Ahí es nada.
Pese a que Arrecife es una empresa emergente, la idea de la que nace tiene ya su abolengo. De hecho, ellos ponen su formación en administración de empresas y su experiencia en una firma petrolera al servicio de una ocurrencia heredada del padre de Iñigo, José Javier. Este catedrático de la Escuela de Ingeniería de Bilbao recibió hace ya 25 años el encargo de diseñar una turbina para unos quemadores. Tenía ya cerca de cuarenta patentes registradas –algunas tan alejadas de lo industrial como los palos de golf con los que José María Olazábal ganó su segundo Masters de Augusta–, pero este experto de la mecánica de fluidos se quedó atrapado en aquel proyecto, intentado mejorar su propia propuesta.
“Parece mentira, porque no estamos hablando de nada nuevo ni poco usado en la industria precisamente, pero el desarrollo de las turbinas aún puede mejorarse mucho. Hay quien dice que todavía está incompleto”, explica su hijo justificando el empeño paterno por averiguar cuántas paletas podría llegar a albergar una turbina para incrementar su capacidad de generación de energía.
Hasta que un día de teórico descanso la brisa marina le trajo una idea que, en principio, no tenía nada que ver. Pensó en cómo los corales formaban arrecifes para soportar los embates del oleaje y que simplemente con eso, con oponerse a las corrientes submarinas, ya estaban generando energía. Y era además una energía renovable y reproducible de una manera controlada; sólo había que colocar en el mar “arrecifes” de turbinas.

Las claves

Inspiración
La idea surge tras observar cómo los corales forman arrecifes en alta mar para soportar los embates del oleaje
Primer catamarán
Tras probar el prototipo quieren fabricar un convertidor de 16 metros de eslora por 12 de manga capaz de generar 440 kilowatios

Sumergido

“Lo novedoso del sistema es precisamente la idea de oponerse a la ola, de romperla. Para aprovechar la energía del mar, que ya se sabe que es mayor y más constante que la que genera el viento, hasta se han hecho pruebas con boyas. Pero éstas sólo captan la energía que producen las olas al subir y bajar. Nuestro sistema, en cambio, aprovecha también la energía horizontal. De hecho, si se prevé que se va a producir un temporal o un fuerte oleaje, que es algo muy frecuente en alta mar, se puede sumergir, con lo que no sólo queda protegido sino que continúa produciendo energía aprovechando la fuerza de la corriente submarina. Es muy sencillo, y esa es una de sus mayores ventajas”, explica Iñigo.
Para crear esos “arrecifes” contra los que chocarían las olas, Doria acabó dando con otra idea también sencilla: “Una especie de catamarán” en el que los cascos estuvieran unidos por una cubierta tejida de turbinas y generadores y que quedaría anclado en la ubicación elegida. Era un sistema manejable, estable, resistente y escalable. Y para colmo, mucho más barato que cualquier otra infraestructura colocada en alta mar. De hecho, podría servir como apoyo a los parques eólicos marinos, una tecnología ahora mismo más desarrollada que la olamatriz, y permitir así sacar muy fácilmente un mayor rendimiento a unas instalaciones muy costosas.
Arrecife Energy Systems probó su prototipo, un catamarán a escala 1:10, hace unos meses y ahora el siguiente paso para hacerse a la mar es construir un convertidor mayor, con 16 metros de eslora (largo) por 12 de manga (ancho) capaz de generar 440 kilowatios. Para lograr la financiación necesaria presentará su propuesta los días 17 y 18 a B-Venture, el mayor evento de financiación para “startups” del norte de España. El encuentro, que se celebrará en el Palacio Euskalduna, está organizado por EL CORREO con el patrocinio del Gobierno vasco, la Diputación foral de Bizkaia y el Ayuntamiento de Bilbao, así como con la colaboración de Elkargi, BStartup de Banco Sabadell, Laboral Kutxa, Caixabank y la Universidad de Deusto.

Desde la costa de Nueva Inglaterra

Iñigo Doria y Óscar Villanueva han pasado el último medio año madurando su idea al otro lado del Atlántico, en la costa de Nueva Inglaterra. Arrecife Energy System fue una de las firmas seleccionadas por la Diputación de Bizkaia en la segunda edición de MassChallengeBiscay, iniciativa que permite a los promotores de empresas pioneras del territorio formarse el Centro de Innovación
Cambridge, la comunidad de emprendedores del famoso MIT de Boston. Allí ha sido incluida en la aceleradora específica de proyectos energéticos –la Cleantech Open Northeast–, donde además de
presentar su idea ante los responsables del Deepwater Wind Energy, el mayor parque ‘offshore’ de Estados Unidos, han renovado su enfoque para buscar nuevas aplicaciones como la desalación de agua del mar.

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