Oct 07, 2019

Taig Mac Carthy y Aitor Arteta, promotores de la 'startup' para la compraventa de proyectos arquitectónico Stoor. / PANKRA NIETO

La ‘startup’ bilbaína facilita a los arquitectos revender sus trabajos a nuevos promotores y constructores que quieran ahorrar costes

A priori, la arquitectura no parece un sector muy permeable a las nuevas tecnologías. Pero a estas no hay nada que se les resista y, al final, encargar un proyecto no es más que un proceso de compraventa que, por qué no, también puede hacerse ‘online’. Más aún si no te importa si la construcción es o no original. En ese caso, podrías ahorrarte un buen dinero y muchos imprevistos adquiriendo el proyecto de una obra que ya hayan levantado otros. Esa es la idea que propone la plataforma digital Stoor, nacida para poner en contacto a arquitectos con promotores y constructores que primen la practicidad a la creatividad.

La idea surgió en el estudio de arquitectura de Aitor Arteta en una época con demasiado trabajo. Tanto, que aceptar un nuevo encargo era un dilema porque lo último que hace un autónomo es rechazar un encargo. «Un día llegó un cliente pidiéndonos que diseñáramos una vivienda unifamiliar. Teníamos ya tantas cosas encima que pensé que era una lástima que no hubiera en Internet un proyecto base que se pudiera adaptar a los gustos del cliente y que nos evitara empezar de cero», recuerda el socio fundador de la ‘startup’. A él le sacaría de un apuro y al autor del proyecto base le permitiría ganar un plus por un proyecto que tiene archivado.

La idea de crear él mismo una herramienta que cumpliera esa función cobraba aún más sentido cuando pensaba en la creciente implantación de la tecnología BIM. Resumiendo mucho, esta permite la creación de un gemelo digital de una edificación, de forma que cualquier dato sobre su construcción queda reflejado en una maqueta en 3D constantemente actualizada. Si, por ejemplo, una fase del proyecto se retrasa, el sistema reajusta la información del resto para que todos los implicados en su desarrollo sepan cómo esa demora altera el calendario o el presupuesto final.

Pese a que, además de permitir ahorrar costes, ya existe la obligatoriedad legal de emplearla para participar en los concursos públicos que adjudica el Ministerio de Fomento, aún hay muy pocos arquitectos que manejen esta tecnología; de modo que encargar el diseño que ya la incorpore es complicado y caro.

El precio medio de los proyectos es de 3.000 euros y ya hay colgados 50 que suman 300 descargas
MÁS DE 2.000 USUARIOS

Además, los proyectos BIM son digitales, por lo que hacer copias es mucho más fácil que cuando el diseño y todos sus detalles técnicos únicamente están en un plano o un sinfín de PDFs. O sea, son perfectos para poder enviarse con inmediatez por Internet. «Se nos ocurrió que la mejor manera de poner esos proyectos en el mercado era crear un ‘marketplace’ en el que quien busque un proyecto de unas determinadas características encuentre varias opciones. Y después de escoger una, pueda ponerse directamente en contacto con el arquitecto, estudio o constructora que la ha colgado. No queríamos ser intermediarios; queríamos ser únicamente quienes desarrollamos la plataforma que les facilita esa búsqueda de proyectos y su contratación», explica.

Antes de formalizar la adquisición, el comprador interesado en un proyecto puede realizar una visita virtual por su documentación para asegurarse de que se ajusta a sus necesidades o gustos. Evidentemente, durante esta comprobación no podrá descargar nada. «No digo que no haya quien intente copiar o sacar pantallazos para aprovecharse del trabajo de otros, pero la cantidad de información que hay que recopilar es tan exagerada que no merece la pena; ahora mismo, por un precio medio de 3.000 euros puedes descargarte la carpeta completa», asegura Arteta. De ese precio, la plataforma se quedará con un 20% y el 80% restante corresponderá a quien posea la propiedad intelectual del proyecto adquirido, que puede ser el arquitecto que lo realizó o la empresa que se lo encargó en origen.

De este modo la plataforma, que ya cuenta con más 2.000 usuarios y 50 propuestas disponibles que suman 300 descargas, permite a quien tiene que realizar o entregar un proyecto arquitectónico contar con un modelo del que partir, que bien podría reproducirse sin modificación alguna. Y a quienes ya han creado alguno, les da la oportunidad de sacarle más beneficio dándole una segunda vida. O tercera o más, porque eso depende de lo que ese proyecto guste y las veces que otros lo quieran comprar. «La creatividad es sólo el 10% de un proyecto. Lo demás es estandarizable. Hay obras en las que merece la pena lucirse y gastar más en ese 10% y otras en que no. Además, también se pueden colgar y comprar proyectos que aún no se hayan edificad. Y, por otra parte, ¿qué importancia tiene que un bloque de viviendas comparta diseño con otro de Japón o México? Porque el acceso a un mercado global es también una ventaja de la plataforma», subraya Arteta.

Los promotores de Stoor participarán el 29 y 30 de octubre en la cuarta edición de B-Venture, el mayor evento de ‘startups’ del norte de España. El encuentro, organizado por EL CORREO, contará con el patrocinio del Gobierno vasco, la Diputación de Bizkaia y el Ayuntamiento de Bilbao; y la colaboración de Telefónica, BStartup de Banco Sabadell, Laboral Kutxa, CaixaBank, BBK, Elkargi y la Universidad de Deusto.

 

Y si el proyecto necesita algún ajuste

El siguiente paso de Stoor será dar la posibilidad a quienes adquieran un proyecto a través de la plataforma de encontrar en ella también a los profesionales necesarios para, si hace falta, realizar las adaptaciones necesarias. «Ya estamos preparando un listado de los arquitectos y estudios que trabajan con nosotros para clasificarlos según su especialidad y así poder remitir a cada cliente al profesional que mejor le pueda ayudar a realizar esos cambios», explica Aitor Arteta.

Además, sus promotores también quieren que la plataforma dé soporte técnico a sus usuarios e incluso les recomiende productos o servicios, como los materiales de obra.

  • STOOR
  • 15.000
    euros es la facturación prevista para este primer año de actividad.
  • 4.000
    euros es el capital social de la firma aportados por los dos socios, Aitor Arteta y Taig Mac Carthy.
  • 200.000
    euros es la necesidad de financiación para realizar acciones de márketing y contratar personal.