Oct 10, 2019
Alex Vea (sentado a la derecha) junto a otros miembros del equipo de esta joven compañía. / FÉLIX MORQUECHO
Alex Vea (sentado a la derecha) junto a otros miembros del equipo de esta joven compañía. / FÉLIX MORQUECHO

La ‘startup’ guipuzcoana Smowltech garantiza que los exámenes ‘online’ se desarrollen con seguridad

Su aplicación comprueba la identidad del usuario y le monitoriza durante el desarrollo de toda la prueba

La tentación de copiar es tan antigua como los exámenes y no desaparecerá a pesar de la innovación que se están incorporando a los sistemas de evaluación. Es más, al tiempo que facilita la formación, la tecnología también ayuda lo suyo a los copiones, que no suelen andar faltos de ingenio. Todo un problema para las instituciones de enseñanza que ofrecen titulaciones ‘online’ y quieren prescindir de los exámenes presenciales. ¿Cómo asegurarse de que el estudiante no tiene los apuntes junto al ordenador desde el que responde a las preguntas? ¿Cómo saber incluso si quien está delante del ordenador es el alumno matriculado y no otra persona?

«Lo realmente atractivo de estudiar por Internet es la posibilidad de hacerlo cuando puedes y desde donde puedes, así que lo lógico es que esa flexibilidad llegue también a la hora de evaluar, sobre todo cuando muchos centros tienen estudiantes que residen en el extranjero. Pero para examinar a alguien a través de este mismo canal primero tienes que estar seguro de que los sistemas de control para evitar comportamientos indebidos ofrecen tantas garantías como los que se establecen en el aula. Al final, las instituciones educativas se juegan su reputación, su capacidad para mantener la integridad académica o la credibilidad de sus titulaciones ‘online’», subraya Alex Vea, responsable de estrategia y desarrollo de negocio de Smowltech. Esta ‘startup’ con sede en el Parque Científico y Tecnológico de Gipuzkoa ofrece herramientas digitales para comprobar la identidad del alumno y monitorizarle durante la realización de un examen sin que estos controles entorpezcan el desarrollo de la prueba. «Hemos cuidado mucho la experiencia de usuario porque es fundamental que sea los sistemas de control sean fáciles de activar, pero también que no distraigan al alumno de lo importante», subraya.

El primer paso, asegurarse de que quien está respondiendo es quien dice ser, se realiza mediante un modelo biométrico; el estudiante queda ‘fichado’ gracias al cotejo de unas fotografías enviadas desde su móvil con la que dispone el centro educativo o la del DNI. Después toca controlar que el comportamiento del alumno durante el examen es «adecuado». O sea, que ni copia ni recibe ayuda de nadie. Para ello se le pide que realice la prueba en una habitación en la que esté solo y no haya ruido. Una vez instalado, deberá activar la aplicación (app) que la institución tendrá para este fin en su plataforma en la red. Lo ideal es hacer este paso días antes del examen y ensayar con algún test de prueba para evitar imprevistos informáticos el día D.

A través de esta app, y en función de los requisitos que establezca cada centro educativo, Smowltech controlará virtualmente el escritorio del ordenador en el que se está realizando la prueba y pedirá al estudiante que realice una panorámica de la habitación con la cámara de su equipo (webcam) «para lograr una imagen 360 grados del entorno». Este control se puede reforzar mediante el uso del teléfono móvil u otras webcams que ofrezcan imágenes desde otros ángulos. Una vez que está todo listo, el sistema realizará capturas de pantalla que serán analizadas por un algoritmo ideado para ejercer de Gran Hermano y detectar detalles o gestos que pudieran ser sospechosos.

«Si hay algo indebido se comunica al centro y se aportan las pruebas para que la institución tome la decisión que estime oportuna», asegura el representante de la ‘startup’, que ya trabaja con varios centros académicos superiores como la Universidad Europea Miguel de Cervantes, la Juan Carlos I y la Internacional de Valencia.

Sus promotores presentarán estas aplicaciones los días 29 y 30 de octubre en la cuarta edición de B-Venture, el mayor evento de ‘startups’ del norte de España. El encuentro, organizado por EL CORREO, contará con el patrocinio del Gobierno vasco, SPRI, la Diputación de Bizkaia y el Ayuntamiento de Bilbao; y la colaboración de Telefónica, Puerto de Bilbao, BStartup de Banco Sabadell, Laboral Kutxa, CaixaBank, BBK, Elkargi y la Universidad de Deusto.

 

Hacia la expansión internacional

Entre otros reconocimientos, Smowltech ha recibido una subvención de medio millón de euros dentro de las ayudas destinadas a ciberseguridad del programa europeo Horizonte 2020 que ha permitido a esta ‘startup’, participada por Vicomtech y la SPRI, ampliar el equipo en ocho personas -ahora son doce- para continuar desarrollando su aplicación y para expandirse en otros mercados. En concreto, centrará su expansión por Latinoamérica, empezando por Colombia y Chile a través de alianzas y colaboraciones. «Son los países donde más está creciendo la educación ‘online’ después de Brasil, que lo descartamos por ahora por la lengua y la burocracia», asegura el responsable de estrategia y desarrollo de negocio de Smowltech.

  • Startup Smowltech
  • 300.000
    euros es la facturación prevista por la compañía para 2019
  • 100.000
    euros su capital social aportado por los socios fundadores junto a Vicomtech y la SPRI
  • 1 millón de euros necesitan para continuar con el desarrollo del producto y entrar en Latinoamérica