Oct 18, 2019
Iñaki Aramburu, en el centro, y Jorge Maylin, a la derecha, muestran las gafas de realidad rodeados del equipo de Oroi. / FÉLIX MORQUECHO
Iñaki Aramburu, en el centro, y Jorge Maylin, a la derecha, muestran las gafas de realidad rodeados del equipo de Oroi. / FÉLIX MORQUECHO

Oroi pone la realidad virtual al servicio de los enfermos con deterioro cognitivo

La ‘startup’ donostiarra elabora contenidos que ayudan en la estimulación de pacientes con diferentes grados de demencia

La Organización Mundial de la Salud estima que cada año se diagnostican 10 millones de casos de demencia y que el número de personas que la padecen se triplicará en las próximas tres décadas. Fomentar hábitos de vida saludables para tratar de prevenirla y buscar innovaciones que, a falta de cura, al menos retrasen el deterioro cognitivo y mejoren la calidad de vida de los enfermos son por tanto, según la OMS, «una prioridad para la salud pública».

Entre esas innovaciones destaca el uso de la realidad virtual, que mediante unas gafas 3D «sumerge al usuario en un entorno que recrea ambientes reales en los que ha de realizar tareas que obligan a mantener la concentración, como buscar un objeto o hacer la compra», explican Jorge Maylin e Iñaki Aramburu, fundadores de la ‘startup’ especializada en la creación de estos contenidos Oroi.

Ellos se acercaron a las posibilidades terapéuticas de la realidad virtual un poco por casualidad. Sus vídeos inicialmente estaban dirigidos al sector turístico, donde pronto descubrieron que «ya hay muchos competidores y es muy difícil crear valor diferencial». Lo comprobaron de primera mano en una feria en la que la posibilidad de teletransportarse a cualquier destino turístico con tan sólo colocarse las gafas se perdía en un mar de propuestas. Hasta que cayeron en un detalle: entre quienes visitaban su ‘stand’ había un grupo concreto al que sus dispositivos llamaba especialmente la atención. «Vimos que la mayoría de la gente que se acercaba a interesarse por lo que hacíamos eran personas mayores. No tenían problemas cognitivos, pero nos pusieron sobre la pista de lo que es hoy Oroi», señalan.

Para sondear si habían encontrado un inesperado nicho de negocio llevaron los contenidos que ya tenían preparados a un par de residencias de ancianos de San Sebastián y Santander. Allí constataron que a su nuevo público no sólo le gustaba colocarse las gafas para verse trasladado por arte de birlibirloque a cualquier ciudad del mundo; es que además, cuando ‘visitaban’ algún lugar vinculado a su vida, el dispositivo pasaba de curiosidad tecnológica a recurso terapéutico. «Servía para trabajar la concentración en las fases tempranas de la enfermedad, y en pacientes con mayor deterioro cognitivo tenía efectos calmantes. Tuvo muy buena acogida por parte de los usuarios y los profesionales que les atienden, así que vimos claro que también nosotros teníamos que dar un giro de 360 grados», resumen

Y lo dieron. Con la incorporación de una neurosicóloga y varios expertos en la tecnología han dedicado los últimos dos años a generar contenidos destinados al tratamiento de procesos de deterioro cognitivo. «Verse inmerso en una realidad en la que puede tocar los objetos e interactuar es más estimulante que los sistemas habituales, que en algunos casos generan frustración en los enfermos. Además, el terapeuta puede ir modulando el nivel de dificultad de cada ejercicio en función de la evolución de cada paciente», explican. Las sesiones se complementan con guías de ejercicios orientados a trabajar el lenguaje, la memoria o la atención, y pueden ser grupales con sólo conectar varias gafas entre sí mediante una ‘app’, «lo que les ayuda a socializar». Como complemento, la plataforma recopila los datos de los usuarios, una información que facilita a los cuidadores el seguimiento de cada caso y a Oroi le permite obtener estadísticas y métricas de uso con las que ir mejorando el servicio.

Además, junto a los contenidos claramente diseñados con fines terapéuticos, también los hay meramente lúdicos. «Es un recurso que también puede servir para mejorar el bienestar de personas con poca movilidad acercándoles a experiencias de lo más variadas», explican Maylin y Aramburu. Así, los vídeos les proponen por ejemplo recorrer París, entrar en el obrador de Rafa Gorrotxategi, escuchar el coro de la Escolanía de Montserrat o zambullirse en el bullicio de la última tamborrada. «Todos los meses sumamos nuevos contenidos fijándonos también en las peticiones de los cuidadores y en qué es lo más demandado, que suelen ser vídeos que de alguna manera conecten con su vida, como los de oficios o ciudades», señalan. «Lo importante no es el vídeo, que sólo dura unos diez minutos. Lo realmente importante son los recuerdos y las ganas de compartir la experiencia que genera», subrayan.

Los vídeos están disponibles en una plataforma a la que se accede bajo un sistema de suscripción que incluye también el alquiler de los dispositivos. La firma, que ofrece su tecnología a residencias y empresas de cuidados a domicilio, ya trabaja con DomusVi, Caser Residencial y Fundación Matia y ha llevado la realidad virtual a 87 residencias mediante más de 140 gafas 3D. Sus promotores presentarán esta innovación los días 29 y 30 en la cuarta edición de B-Venture, el mayor evento de ‘startups’ del norte de España. El encuentro, organizado por EL CORREO, contará con el patrocinio del Gobierno vasco, SPRI, la Diputación de Bizkaia y el Ayuntamiento de Bilbao; y la colaboración de Telefónica, Puerto de Bilbao, BStartup de Banco Sabadell, Laboral Kutxa, CaixaBank, BBK, Elkargi y la Universidad de Deusto.

  • Las claves
  • Recrear ambientes en 3D.

    Verse en entornos que parecen reales mejora la concentración con la que realizan los ejercicios

  • Oroi
  • 55.000
    euros han facturado desde el inicio de su actividad este año. Para 2020 prevén ventas por valor de 160.000.
  • 3.000euros es el capital social de la compañía aportado por Iñaki Aramburu, Jorge Maylin y la incubadora Eywa.
  • 200.000
    euros estiman necesarios para seguir con el desarrollo del producto e iniciar la expansión internacional.

‘Mens sana in corpore sano’

Oroi prepara su expansión internacional con Francia y Alemania como mercados preferentes, mientras ultima el lanzamiento de contenidos que acompañen a los ancianos en la práctica de ejercicios físicos.

«El deporte que muchas personas mayores han realizado a lo largo de su vida era el trabajo y al jubilarse han pasado a ser muy sedentarios, por eso queremos ayudar a motivarles creando actividades con varios niveles de dificultad».