El equipo de la 'startup' Baisma Sara del Hoyo, Naroa Vázquez, Dagny Vidal y Roberto Campo.
El equipo de la ‘startup’ Baisma Sara del Hoyo, Naroa Vázquez, Dagny Vidal y Roberto Campo.

La ‘startup’ Baisma ha desarrollado una plataforma digital que facilita a las empresas medir el impacto de su actividad en el entorno

Baisma

Una plataforma digital que facilita a las empresas medir el impacto de su actividad en el entorno

«Lo que no se define no se puede medir. Lo que no se mide no se puede mejorar. Lo que no se mejora se degrada siempre». La Comisión Europea bien podría encabezar sus directivas ambientales con esta máxima del físico y matemático William Thomson. Bruselas quiere que la UE sea la primera zona climáticamente neutra del mundo y para lograrlo ha dibujado una hoja de ruta, el Pacto Verde, en la que muchos aspectos aún están por concretar. Uno de ellos es la estandarización de la información que se pedirá a las empresas sobre el impacto de su actividad en el entorno. Las compañías saben que hay un marco regulatorio al que tienen que ir adaptándose, pero desconocen exactamente qué deben medir y cómo para saber si están cerca o lejos de cumplirlo. Una incertidumbre en la que la ‘startup’ bilbaína Baisma pronto podrá ayudarlas. La firma, una de las 25 que los próximos días 21 y 22 protagonizarán la undécima edición de B-Venture, ultima el desarrollo de una plataforma digital que permitirá a las organizaciones o administraciones que la empleen poner concreción a su esfuerzo por cuidar del entorno.
Sus responsables, Roberto Campo y Sara del Hoyo, se conocieron hace diez años en el Basque Circular Hub, el centro de servicios avanzados en economía circular gestionado por la sociedad pública del Gobierno vasco Ihobe. Allí constataron cómo no sólo la normativa medioambiental es cada vez más exigente. También lo son los clientes a los que proveen de materias primas, productos o servicios. Todos exigen cada vez más transparencia, pero cada quien la pide según sus propios indicadores y estándares. «A la hora de realizar los informes de sostenibilidad esta disparidad de criterios exige mucha dedicación y obliga a las compañías a dedicar muchos recursos. Así que nuestro planteamiento a la hora de crear Baisma, ahora hace un año, fue intentar facilitar a las empresas este trabajo a través de la innovación», explican desde su oficina en la incubadora de la Universidad de Deusto.
La solución era teóricamente fácil; desarrollar un ‘software’ que integrara en una única plataforma ‘online’ las diversas métricas ambientales utilizadas para, después, sistematizarlas y finalmente crear un «perfil ambiental multicriterio». O, como diría Thomson, que hiciera posible obtener una medida sobre la que trabajar en la mejora de la sostenibilidad.

El problema es que mientras hay aspectos, como las huellas de carbono o hídrica, sobre los que desde hace años existe la obligación de informar y está más que consensuado qué se mide y cómo, hay otros en los que todavía no hay una metodología definida. Es el caso de la protección de la diversidad y el capital natural. Es decir, cómo la actividad de la empresa repercute en el conjunto de un ecosistema, incluyendo tanto seres vivos como los llamados recursos abióticos. Esto es elementos como el agua, el aire, la luz solar, el suelo, los minerales o la temperatura que configuran los hábitats. «Hay empresas que ya realizan informes, pero se limitan a plasmar la repercusión de su cadena de suministro o sus procesos, cuando lo que se las va a pedir es que la midan en toda la cadena de valor, desde el momento en que adquieren las materias primas hasta que el cliente desecha el producto y el residuo se procesa o recicla.

B-Venture

¿Qué es? Punto de encuentro entre 'startups', inversores, empresas y figuras relevantes del ecosistema emprendedor.

¿Dónde y cuándo? Palacio Euskalduna, 21 y 22 de abril.

Impulsa. EL CORREO

Patrocinan. Departamento de Industria, Transición Energética y Sostenibilidad del Gobierno vasco, la agencia de desarrollo SPRI, la Diputación foral de Bizkaia y el Ayuntamiento de Bilbao.

Colaboran. BStartup de Banco Sabadell, Fundación BBK, Laboral Kutxa, CaixaBank, Banco Santander y la Universidad de Deusto.

Por tanto, antes de integrar datos había que contar con una metodología que permitiera recopilarlos. Una propia, a falta de otra alternativa mejor. «Hemos cogido los estándares internacionales sobre los que ya hay un cierto consenso y además vamos añadiendo cualquier cambio normativo o de tendencia, por lo que podemos ofrecer un modelo de evaluación ambiental siempre actualizado en que se recogen todas las variables necesarias para la elaboración de los cada vez más exigentes reportes en sostenibilidad», señalan.
De este modo el ‘software’ irá solicitando a la empresa información sobre, por ejemplo, el consumo de agua o la producción de vertidos, para después cruzar los datos con los indicadores que evalúan el estado de los ecosistemas donde la firma tiene presencia, que serán los que, finalmente siguiendo el mismo ejemplo, permitan establecer qué repercusión tiene su actividad el estrés hídrico de ese entorno concreto. «Si la empresa no dispone de alguno de estos datos, ayudamos a obtenerlo y una vez que se dispone de todos, el ‘software’ nos da la medida de la sostenibilidad, y nos indica dónde hay que trabajar para mejorar», señalan sus responsables.

Baisma, que ya está realizando pilotos con varias industrias, espera iniciar la comercialización de su plataforma a «finales de este año o principios del que viene» y, después, abordar su entrada tanto en el mercado europeo como en el de terceros países que por sus relaciones comerciales deban cumplir también con las exigencias normativas del Pacto Verde Europeo.