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Pablo García, director general de Fibtray, junto a Pedro Zomeño y Carlos Enguix, dos de los investigadores responsables de la patente. Irene Marsilla

La ‘startup’ Fibtray desarrolla bandejas de celulosa que permiten el envasado de productos alimentarios en atmósfera protectora

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Revolucioan el envasado alimentario con bandejas que reducen el plástico al 4%

Si tenemos en cuenta que cuando pasamos por caja pagamos tanto por el producto como por su envase, bien podríamos decir que lo que más se vende en cualquier supermercado es plástico. Y la mayor parte después va a la basura… y a lo bruto. Según la oficina estadística de la UE, cada europeo genera anualmente 35,3 kilos de residuos provenientes de envases fabricados en este material, de los que se reciclan menos de la mitad, tan sólo unos quince. Un problema que empresas como la valenciana Fibtray Solutions tratan de solventar mejorando la usabilidad de los materiales naturales. La firma, una de las 25 ‘startups’ que los próximos 21 y 22 de abril participarán en la undécima edición de B-Venture, desarrolla bandejas para productos alimentarios realizadas con fibras naturales que permiten tanto el envasado en atmósfera protectora como el termosellado. No erradican el problema, pero sí inclinan la balanza muy a favor de la sostenibilidad; sus envases rebajan el porcentaje de plástico al 4%. El resto es celulosa, lo que permite que tras su uso los podamos depositar en el contenedor azul.
Según la normativa europea, en 2030 todos los envases de alimentos tendrán que ser reciclables, pero la preocupación por el uso abusivo del plástico estaba ya presente desde hace mucho tiempo en la industria alimentaria. Por eso en el centro tecnológico Ainia hace ya diez años pusieron a un grupo de investigadores a estudiar cómo se podrían fabricar de una manera industrializada bandejas de celulosa obtenida de madera con certificación FSC procedente de bosques de tala controlada», explica Pablo García, su director general.

En realidad, fabricar envases para alimentos a partir de la celulosa, transformada en cartón de un mayor o menor grosor, no es una novedad. Todos hemos visto en el súper cajas de cereales, pero también barquetas para productos frescos como frutas y verduras. Sin embargo, lo que han conseguido en Fibtray es que esa bandeja se haga a partir de una única plancha de material. Que su estructura sea de una sola pieza. Es decir, sin ningún tipo de unión, pestaña o solapa que luego pueda dar problemas en las líneas de producción, especialmente en el proceso de termosellado, cuando el fabricante alimentario sella el envase con una capa de film transparente.

A este reto había que añadir otro no menos importante, lograr que las bandejas fueran estancas. La celulosa por sola no es un material barrera. Es decir, no protege los alimentos de agentes externos como la humedad, el oxígeno o la luz, ni tampoco es del todo resistente a otros generados por el propio producto, como la grasa. Esto se puede solucionar laminando el cartón, forrándolo con una finísima capa de plástico, algo también ya presente en nuestra compra. Pero hasta ahora lo que no se había logrado es que esa celulosa –ni ningún otro material biodegradable y compostable– contuviera los gases alimentarios utilizados por la industria alimentaria para mejorar la conservación de algunos productos. Por ejemplo, el aspecto tan seductor de la carne fresca se debe a que se envasa en una atmósfera compuesta por oxígeno, que permite mantener el color rojo brillante de la mioglobina, y dióxido de carbono, que evita la multiplicación de los microorganismos.

«Una vez que obtuvimos la patente, quisimos pasar de la fabricación casi artesanal del laboratorio en el que habíamos desarrollado los prototipos a la industrial, que es el salto en el que fallan muchas de las innovaciones en que trabajan los centros tecnológicos. Nuestra primera idea fue hacerlo nosotros mismos pidiendo financiación para poner en marcha nuestra propia planta de producción, pero después pensamos que el verdadero valor de esta innovación era poder llevarla a todos los países desarrollados, algo que era más sencillo licenciando la tecnología», subraya García.

B-Venture

¿Qué es? Punto de encuentro entre 'startups', inversores, empresas y figuras relevantes del ecosistema emprendedor.

¿Dónde y cuándo? Palacio Euskalduna, 21 y 22 de abril.

Impulsa. EL CORREO

Patrocinan. Departamento de Industria, Transición Energética y Sostenibilidad del Gobierno vasco, la agencia de desarrollo SPRI, la Diputación foral de Bizkaia y el Ayuntamiento de Bilbao.

Colaboran. BStartup de Banco Sabadell, Fundación BBK, Laboral Kutxa, CaixaBank, Banco Santander y la Universidad de Deusto.

De modo que primero buscaron una empresa de prensado de celulosa en cuyos procesos de producción encajaran sus moldes y, tras encontrarla en Italia y comprobar que, efectivamente la industrialización era posible, iniciaron los contactos para acercarla a los fabricantes de envases y embalajes de cartón. Esas negociaciones han dado su primer fruto en el acuerdo alcanzado con el grupo La Plana, que ya ultima los detalles para empezar a fabricar las bandejas de Fibtray en dos meses. «Al final, no sólo ofrecemos una solución para quienes piensen en la normativa que entre en vigor dentro de cuatro años. También posibilitamos un ahorro inmediato, ya mismo, porque desde 2023 en España hay un impuesto que grava con 0,45 euros el kilo de envases de plástico no reutilizables utilizado», señala García.